
CURSOS DE PILOTAJE EN PIT BIKE
ACCESO RÁPIDO
CURSOS POR UBICACIÓN
Esta situación nos ha ocurrido a muchísimos moteros, es bastante común y lo peor de todo, si no te ha pasado todavía, es muy probable que algún día, también te suceda, por lo que estar entrenado es la mejor baza que puede jugar a tu favor. Vas por un puerto que no conoces, entras en una curva que creías más abierta… y de repente se cierra. Y ahí aparece el momento en el que todo se decide.
Lo primero que hay que entender es que si la curva se te cierra “de golpe”, casi siempre es porque ya estabas entrando más rápido de lo normal. No por inconsciente, sino por lectura de carretera. Pensabas que había margen, no lo había, y el cerebro recibe un mensaje claro "peligro".
En ese instante el cerebro no funciona como cuando estás tranquilo. No hay razonamiento ni análisis. Hay acción-reacción. En moto, cuando el margen se reduce, manda el sistema automático.
Y aquí viene lo importante, el punto de partida inicial que además, no podemos cambiar: ese “¡hostias!” inicial va a ocurrir siempre. Da igual cuántos años lleves. Lo que separa una anécdota de un disgusto es lo que haces justo después.
Yo lo explico con un ejemplo muy simple. Te digo: “No pienses en jirafas.”. Y automáticamente aparece una jirafa en tu cabeza.
Eso no lo puedes cambiar. Así funciona el cerebro. Y en la moto pasa lo mismo, el cerebro no entiende “no mires el guardarraíl”, y la programación que traemos "de serie" es: en una situación de peligro, hay que tenerlo controlado (fijamos la mirada en el peligro). Si lo miras, tu cuerpo empieza a ir hacia allí. Da igual si es un guardarraíl, un muro o el carril contrario: si lo miras, vas hacia ello.
Por eso, en una curva que se cierra, la fijación visual suele ser el inicio del desastre: miras el peligro, el cuerpo se queda rígido, y la moto deja de girar contigo.
En una curva que se cierra, el cerebro entra en supervivencia. No razona. Reacciona. Y aparecen dos “opciones” que la gente cree que son opuestas… pero en realidad las dos pueden ser peligrosas si no hay control entrenado.
El miedo te pide poner la moto recta, clavar frenos, quedarte mirando justo donde no quieres acabar y esperar que ocurra un milagro. Es el clásico “me desconecto y que sea lo que sea”. Cuando haces eso, normalmente lo único que consigues es quedarte sin moto, sin opciones y con suerte, acabar en el hospital.
Esta es la trampa silenciosa: el que decide tumbar… pero tumba con gas a cero. Y aquí viene el problema: en una situación límite, lo que te mata no es la inclinación. Lo que te mata es hacer las cosas de una forma brusca.
Cuando hay susto, lo típico es que aparezcan acciones "a la desesperada": cortes de gas, tensión, correcciones tarde y fuertes. Y eso reduce margen. Si encima tu mirada se queda pegada al problema, el final casi siempre es el mismo.
La clave no es ser más valiente. La clave es tener una respuesta entrenada: mirada útil, control y acciones finas cuando el margen se reduce. Eso es lo que separa una anécdota de un disgusto.

En situaciones de susto, el principal problema no es “no saber girar”, es que el miedo te empuja a hacer las cosas de forma agresiva: cortar de golpe, tensarte, corregir tarde y fuerte, frenar cuando no toca… Y cada una de esas acciones cambia el equilibrio y reparto de pesos de la moto.
Por eso insistimos en un concepto que cambia el pilotaje: cuando el margen se reduce, manda lo fino. Lo fino en la mirada. Lo fino en el cuerpo. Lo fino en el control. Y eso no se aprende leyendo, se aprende entrenando en un entorno donde puedes repetir sin castigo.
Sin entrar en “recetas mágicas”, hay tres pilares que deciden el resultado cuando una curva se cierra:
Por eso en Spanish Riders enseñamos a llevar la moto a un extremo controlado (por ejemplo, tocar rodilla). No para ir así en carretera, sino para que tu cuerpo entienda el límite sin pánico. Esa confianza técnica es un “as en la manga” cuando el margen se reduce.
Si quieres ver cómo se traduce esto en un alumno real (rigidez, mirada, gas y cambio radical), te recomendamos este caso: Rigidez en la moto y curvas que no salen: el caso de Sergio .
Y si lo que te pasa es más mental (anticipación, bloqueo, tensión), aquí tienes un artículo clave: Por qué te bloqueas conduciendo la moto aunque sepas la teoría .
Si este problema te suena, la solución no es “hacer kilómetros a ciegas”. Es entrenar con método, corrección real y un entorno seguro. Puedes ver nuestras páginas principales aquí:
Sí. De hecho, esa es la idea. La carretera es para aplicar. El entrenamiento técnico se hace en un entorno controlado, donde puedes repetir y corregir sin castigo.
En 2:1 entrenas con otro alumno y un monitor: corrección constante y además aprendes observando el proceso del compañero. En 1:1 todo el foco está en ti, ideal si vienes con un objetivo muy concreto o quieres un seguimiento aún más personalizado.
Sí. De hecho, el perfil más habitual es el motorista con años de carnet que ha acumulado hábitos y automatismos. Aquí los ordenas y los sustituyes por técnica.
La curva que se cierra no avisa. El susto es inevitable. Lo que sí puedes decidir es si tu cuerpo entra en pánico… o ejecuta una técnica entrenada. Porque el problema real no es la curva: es lo que haces tú cuando aparece el susto.
En nuestro Curso de Pilotaje en Pit Bike (2:1) entrenamos los pilares que te dan margen en carretera: mirada, control y confianza técnica, en zona segura (zona técnica + circuito) y con correcciones en tiempo real.
*La carretera es nivel pro. Entrenamos en circuito para no fallar ahí fuera.
Si prefieres una evolución 100% enfocada en ti (bloqueos concretos, objetivo específico o progresión premium), aquí tienes el formato 1 a 1: Entrenamiento personal de moto 1 a 1 .