
CURSOS DE PILOTAJE EN PIT BIKE
ACCESO RÁPIDO
CURSOS POR UBICACIÓN
Existe una creencia muy extendida, y peligrosamente falsa, entre muchos motoristas de fin de semana, que es confundir la agresividad con la velocidad. Se creen que tirar la moto con violencia hacia el vértice, frenar bruscamente y abrir el gas a tirones les hace ir más rápido. La realidad, avalada por la física, es que la conducción agresiva te pone en un riesgo inminente de sufrir un accidente por pérdida de adherencia.
Hoy analizamos el caso de Álvaro, ya que cuando llegó a nuestra escuela, traía consigo algo muy positivo y poco habitual, miedo cero a enfrentar las situaciones. Normalmente, el 90% de los alumnos llegan con un bloqueo mental del tipo "no soy capaz" o "me da pánico inclinar". Álvaro no sufría de eso y afrontaba las situaciones con total naturalidad y yendo a por todas. El problema es que se juntó el hambre con las ganas de comer, llevaba la moto a un límite absurdo asumiendo riesgos innecesarios.
Desde las primeras vueltas en la Pit Bike, el diagnóstico fue claro. Álvaro era excesivamente agresivo. Tiraba la moto de forma muy brusca y, en el mismo instante, utilizaba el gas para mantener la moto en pie y en la linea pero de forma muy brusca. O cortaba el acelerador de golpe, o entraba a la curva con el gas demasiado abierto. Lo hacía sin entender lo que estaba provocando en la física de la moto.
Esa gestión tan agresiva nos ponía en la zona roja. Si ante esa brusquedad hubiera aparecido un imprevisto en la carretera, el margen de maniobra era cero y la caída, inminente. Además, esa tensión se reflejaba en su cuerpo, iba completamente erguido, rígido y aferrado al manillar, agravando una situación que ya de por si, era crítica.
En el asfalto, la brusquedad se paga cara. Le explicamos a Álvaro la dinámica de lo que estaba haciendo mal en pleno apoyo:

Teníamos que aprovechar su valentía natural, pero cambiando radicalmente el enfoque. La agresividad debía dar paso a la dosificación, la finura y el tacto. En nuestro formato de Curso de Pilotaje (2 alumnos por monitor), empezamos a trabajar paso a paso:
1. La mirada y el tacto del gas: Fue lo primero. Le enseñamos a entrar en la curva de forma suave y mantener un tacto fino y equilibrado durante todo el giro.
2. La postura de ataque: Una vez estabilizado el gas, atacamos su talón de Aquiles. Tenía que dejar de ir "tieso". Le enseñamos a relajar los brazos y a atacar él primero la curva, llevándose la moto consigo después. Al posicionar el cuerpo de forma proactiva, logró un punto de apoyo firme, bajando el centro de gravedad y estabilizando la moto sin tener que hacer fuerza tóxica sobre el manillar.
El cambio en la zona técnica fue espectacular. Al abandonar la agresividad, Álvaro descubrió que la moto era mucho más segura, estable y, paradójicamente, iba inevitablemente más rápido.
Pero el asfalto siempre te pone a prueba. Cuando pasamos al circuito abierto, ocurrió lo inevitable y por norma general "la cabra tira al monte". Álvaro volvía instintivamente a su agresividad habitual, olvidando la técnica. ¿El resultado? La moto se desestabilizaba, se movía muchísimo y la precisión se perdía.
Gracias a nuestro sistema de intercomunicadores en directo, le deteníamos, le dábamos el enfoque correcto y le volvíamos a meter en la zona de "finura". En cuanto volvía a dosificar el gas y a cuidar la postura, su paso por curva volvía a ser rapidísimo y, sobre todo, tenía cientos de opciones para gestionar cualquier imprevisto con total seguridad.
La agresividad en carretera abierta te pone en peligro a ti y a los demás. La verdadera velocidad nace del control, la finura y la postura correcta.
En nuestro circuito (a un paso de Madrid y Guadalajara) reprogramamos tu conducción. Entrenas en Pit Bike, sin riesgos, y te corregimos en tiempo real por intercomunicador.
*Deja de jugártela en la sierra. Aprende técnica real en un entorno seguro.
No hay mayor satisfacción para un instructor que ver a un alumno disfrutar con control total. Tras finalizar el curso, Álvaro nos dejó esta reseña en Google que resume perfectamente su evolución:
"¡Debería ser obligatorio hacer este curso! En mi caso Rober se centró en mi control del gas y en relajar mi conducción que pecaba de ser demasiado agresiva. He ganado mucho control y una postura 100 veces mejor."

Si tú también sientes que vas peleándote con tu moto o que vas constantemente al límite sin necesidad, es hora de dar un paso atrás para dar dos hacia adelante. Te esperamos en la pista para transformar tu agresividad en puro control.