Fernando tiene un garaje con el que muchos soñamos y que cubre todo el espectro: una Honda CBR, una KTM Super Adventure y una moto de Enduro. Lleva muchísimos años montando y acumula miles de kilómetros. Sin embargo, me confesó algo frustrante: la deportiva apenas la cogía. Siempre acababa saliendo con la Trail o la de campo.
¿Por qué? Porque sin saberlo, estaba intentando pilotar su CBR aplicando las "leyes" del campo y el turismo. Y esa mezcla, cuando buscas rendimiento en asfalto, es una receta complicada de gestionar.
El Diagnóstico: El "Síndrome Trail" y la herencia del Enduro
Cuando Fernando salió a pista con nuestras Pit Bikes, detectamos un patrón muy específico, un denominador común en los alumnos que combinan estas disciplinas. Su problema no era falta de experiencia, sino un exceso de hábitos que funcionan en tierra pero fallan en carretera.
1. La trampa de la "Autoridad" del Manillar Ancho
Las motos Trail tienen una posición relajada y un manillar ancho e imponente. Esto te da una falsa sensación de autoridad: tienes tanta palanca que es muy fácil hacer girar la moto solo con los brazos. Esto invita al piloto a quedarse completamente inmóvil ("hacer el cono"), tieso sobre el asiento, confiando todo el giro al contra-manillar y meter inclinación a la moto.
2. El conflicto del Enduro
En el Enduro y Motocross, la técnica habitual es inclinar la moto mientras el cuerpo se mantiene vertical o se contrapesa hacia el exterior para maximizar la tracción en superficies deslizantes. Pero Fernando estaba aplicando esto en asfalto con una deportiva.

El resultado en pista fue el caos: Inclinaba la moto en exceso mientras él se quedaba erguido, con las piernas abiertas y los codos bloqueados por la rigidez. La moto, forzada contra las físicas del asfalto, se volvía inestable. La moto no quería girar, la mirada se le perdía y el gas se volvía errático. Cada vez que cortaba gas, aparecía esa sensación de "me caigo".

La Solución: Deconstruir para avanzar
Para arreglar esta cascada de problemas, no basta con dar una instrucción. Hay que ir al origen. En la fase teórica de Spanish Riders, hicimos que Fernando entendiera qué factores (posición, agarre, mirada) estaban detonando esas malas sensaciones.
La Mirada: El detonante de todo
Sin un foco correcto, todo lo demás falla. Empezamos a trabajar la gestión de la mirada de forma quirúrgica. No se trata solo de "mirar lejos", sino de gestionar los puntos de focalización para obtener información útil.
Aquí aplicamos nuestra máxima de "matar dos pájaros de un tiro": si estabilizas la mirada, automáticamente estabilizas la gestión del gas. La mano obedece al ojo.
Con Fernando fue complejo porque su mala postura generaba reacciones de supervivencia en cadena. Tuvimos que aplicar psicología de pista, hay que forzar sin agobiar. Abrir o cerrar el ejercicio según veíamos su bloqueo mental. Buscamos micromejoras, un cambio de peso aquí, una relajación de hombros allá... hasta que las sensaciones cambiaron.
El Resultado: Control total (Rodilla al suelo)
El cambio final fue espectacular. Fernando llegó a un límite que jamás había explorado, tocar con la rodilla en el suelo. Pero quiero ser muy claro con esto, en nuestra escuela, eso es lo de menos. No buscamos la rodilla por "postureo".
Lo importante no es que tocara, sino cómo lo hizo: con constancia, con control y con decisión.

¿Para qué sirve llegar al límite?
Te enseñamos a llevar la moto ahí por una razón de seguridad vital: Si algún día tienes que recurrir al límite en una situación de peligro en carretera, no te bloquearás. Podrás enfrentarte a ello con total garantía, sabiendo qué hacer y cómo reacciona la moto, evitando que un susto se convierta en una tragedia.
La realidad de la Pit Bike
Muchos piensan que las Pit Bike son "juguetes". Al bajarse, se dan cuenta de la realidad: son motos exigentes y muy técnicas que eliminan la parte permisiva de las motos grandes. Si fallas, se nota.
Entrenar a 30km/h en una Pit Bike te da las sensaciones y la exigencia técnica de ir a 140km/h en la moto grande. Al trasladar esa "finura de tacto" y esas habilidades a su CBR o a su KTM, lo que antes le parecía una pelea difícil, ahora es sencillo.
La experiencia de Fernando:
⭐⭐⭐⭐⭐
"Tener un profesor de 10 es una experiencia inigualable. He aprendido muchísimo y es increíble lo que se puede aprender en tan solo tres horas. Recomiendo encarecidamente este curso a todos los que quieran aprender a montar en moto. Felicitaciones, ¡volveré pronto!"
Vienes del campo y sufres en la carretera?
La técnica de Enduro no sirve para ir seguro en asfalto y mucho menos con una deportiva. Si sientes que vas rígido o que la moto te domina, ven a cambiar el chip. Transforma tus vicios en técnica.